Alerta Noticias: El inframundo del volcán Santiago de Masaya en Nicaragua. Las puertas del infierno.
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El inframundo del volcán Santiago de Masaya en Nicaragua. Las puertas del infierno.

Mientras continua el alerta preventiva en el volcán Masaya, traemos a la era actual los Mitos y Leyendas del coloso Nicaraguense. Hace 500 años, españoles e indígenas creían que el volcán Masaya era una boca del mismísimo infierno. Un prestigioso canal de televisión reunió a expertos del mundo para analizar lo que consideran seis “puertas al infierno”. Entre ellas, el volcán nicaragüense. El volcán Masaya es el más activo de Nicaragua. Su columna de humo es permanente, en ocasiones se puede ver la lava en movimiento desde el borde sur del cráter. Su última erupción importante ocurrió en el año 1670.

Un fraile desciende al cráter del volcán con una pequeña cruz de madera como única protección. Atraviesa las cavernas oscuras y rompe a su paso las nubes de azufre que amenazan con asfixiarle. Una vez abajo vio ante él lo que para algunos es la puerta a los dominios del diablo. Como una alerta y una invitación al arrepentimiento el sacerdote hace colocar una cruz de madera que protege la entrada a la “boca del infierno”.

En septiembre del año pasado José René González
fue tragado por el volcán. Evento que para algunos
fue un suicidio y para otros un asesinato.
Pertenencias del desaparecido fueron encontradas
cerca del cráter, lo que indica que burló los límites
de seguridad del lugar.
Quinientos años más tarde de esta travesía, la historia del padre Bobadilla se recrea en la pantalla chica como parte de un documental presentado en diciembre del 2010 por el canal History.

Puertas del Infierno es la producción presentada por la cadena televisiva en la que se retoman primitivos miedos y creencias de diferentes partes del mundo con respecto a la existencia del inframundo. Por cultura, tradición, fe o por temor hay quienes creen que algunos lugares son pasadizos directos al reino de satán. Nicaragua, según expertos consultados en el documental, podría tener su propia puerta. A tan sólo 20 kilómetros de la capital. La historia del volcán Masaya ha cobrado vida nuevamente, este vez para recorrer el mundo.

Las maravillas del parque
  • El Parque Nacional Volcán Masaya comprende un área de 54km que incluye dos volcanes y cinco cráteres; Santiago, San Juan, San Pedro, Nindirí y San Fernando.
  • El cráter Santiago es el único activo. Un vasto cráter de 500 metros de diámetro y 300 metros de profundidad.
  • Masaya es un sistema cratérico complejo y se cree que hace unos 4 mil años había un volcán gigantesco que en una explosión dio lugar al actual relieve.
  • Este parque es visitado por más de cien mil turistas extranjeros y nacionales al año.
  • Los guías recomiendan estar un máximo de 20 minutos en la cima del cráter, porque los gases que emana el Santiago son altamente tóxicos.
  • Se pueden realizar recorridos por los senderos que van de 1.4 a 5.9 kilómetros, un paseo en compañía de guías que van dando información del lugar. El sendero más visitado es Las Cavernas.
  • La cueva de Tzinaconostoc es donde se concentra la mayor cantidad de murciélagos, quince especies en todo el complejo. Por las noches hay un tour en el que se observa la incandescencia de la lava y el vuelo de los murciélagos.
  • El lugar dispone de un auditorio donde se proyecta una película que narra la historia del volcán, misma que es recreada con diversos elementos en el museo. La primera descripción científica del volcán la hizo el geólogo alemán Karl vön Seebach en 1865.
  • El vulcanólogo Karl vön Sapper continuó los estudios después de sus dos visitas en 1897 y 1913. La historia del “infierno de Masaya” le fascinó tanto, que llegó a publicar un libro con el mismo título, donde recogía todas las crónicas del siglo XVI al respecto.
  • Después de su erupción en 1670, el volcán Nindirí quedó completamente sellado.
  • El 20 de marzo de 1772 hizo erupción el volcán Masaya y amenazó la ciudad cercana al lugar. Para librarse la catástrofe los habitantes de la localidad sacaron en procesión la imagen de la Virgen de la Asunción hasta el borde de la laguna de Masaya (ubicada entre la ciudad y el volcán), según la historia la corriente se desvió al lugar conocido como El Portillo.
  • En Nindirí, los habitantes sacaron en procesión la imagen del Señor de los Milagros y cuenta la tradición que al Cristo se le desprendió un clavo que cayó al piso y detuvo la lava.

POPOCATÉPETL

Una anciana bruja indígena habitaba en un valle de fuego y oscuridad, en las profundidades de las cuevas del “Popocatepetl”. De cabellos largos y gruesos, piel floja, aspecto sucio y rostro deforme, con los pezones tan caídos que le llegaban debajo del ombligo, según los cronistas, que nunca la vieron, pero que supieron de ella por las leyendas indias de los Chorotegas.

A ella acudían los caciques para consultarle sobre la paz y de la guerra, de todo lo referente a la vida comunitaria de la población indígena prehispánica.

Según los relatos de la época que cita el historiador Clemente Guido Martínez , la vieja bruja pronosticó la llegada de los españoles y cuando llegaron, ella desapareció, pues había prometido que cuando eso sucediera ya no la volverían a ver.

Para los indígenas de la época el volcán “Popocatepetl” o “Sierra que Arde” era un lugar temido y respetado, donde la máxima deidad del mal se manifestaba y se comunicaba con ellos por medio de la figura de esta mujer.

Las comunidades que rodeaban el volcán practicaban ritos en sus laderas y realizaban ceremonias de sacrificios donde lanzaban indias vírgenes y niños para agradar o aplacar las furias de los dioses, que se manifestaban con las emanaciones de gases, las lluvias de cenizas y las erupciones que amenazaban con acabar con los pueblos cercanos.

Según las narraciones del cronista Gonzalo Fernández de Oviedo fue el mismo Cacique Nindirí quien le contó las historias del volcán y le habló también de la vieja bruja, una especie de pitonisa aborigen que pronosticaba erupciones, terremotos, cosechas y guerras. Una descripción que bastó para que Oviedo pensara que se trataba del diablo hecho mujer.

A la llegada de los españoles la visita al volcán no se hizo esperar y al ver la majestuosidad del lugar y la furia de los cráteres, sumada a la mítica historia que los nativos les contaban del lugar, el volcán era para ellos la “boca del infierno”, nombre que se mantuvo por años en tiempos de la colonia.

Recién iniciada la conquista el fraile Francisco de Bobadilla mandó a plantar una cruz a orillas del cráter (actual cráter Santiago) para exorcizar al volcán y expulsar los demonios que habitaban en él, pues creía que era la puerta del reino del mal. A partir de entonces la penitencia de la época para los pecados mayores o mortales era ascender hasta el cráter y mirar hacia lo que ellos creían era el fuego eterno, hasta que sus ojos y sus pulmones lograran soportar el vapor infernal. “No creo yo que haya hombre cristiano que acordándose que hay infierno, aquello vea y no tema o se arrepienta de sus culpas”, dice una cita de Oviedo.

MASAYA

La diabólica fama del volcán Masaya trascendió fronteras y recientemente el documental Puertas del infierno de canal History de la cadena internacional A&E Television Networks, revivió la historia de este lugar.

En 1979 el Masaya se convirtió en el primer parque nacional del país. Es el único volcán del occidente donde se puede llegar al borde de la caldera en automóvil.

En 1979 el Masaya se convirtió en el primer parque nacional
del país. Es el único volcán del occidente donde se puede
llegar al borde de la caldera en automóvil.
Según investigadores existen seis lugares en la Tierra que podrían ser, basándose en las creencias locales, los primeros escritos cristianos y las narraciones medievales, verdaderas entradas al infierno.

“Entre ellas, un volcán en Islandia, oscuras cavernas laberínticas en las junglas de Centroamérica (Nicaragua) y un lago de fuego en un desierto africano. Según los antiguos mitos y las leyendas cristianas, cada una es un pasadizo al terrorífico inframundo de los malditos. Aún hoy, algunos creen que son verdaderos portales. Lo aterrador es que todos tienen algunas similitudes entre sí. Visitaremos esas seis localidades y, en el camino, revelaremos como nació el concepto del infierno en la historia y por qué aún hoy, la gente le tiene miedo”, cita el promocional que sedujo a creyentes y curiosos a observar el documental.

Algunos datos históricos y mitológicos del volcán Masaya sirvieron para reconstruir las historias que nacieron en las entrañas de sus cavernas y que se valieron de los miedos más primitivos y permanentes del ser humano para cobrar vida y viajar de generación en generación e incluso recorrer el mundo esta vez por medio de la pantalla chica.

Religiosos, exploradores, historiadores y arqueólogos fueron parte de los personajes que aparecen en el programa, pero el protagonismo de este trabajo documental lo marcaron los fantásticos lugares.

“Masaya tiene un tamaño que casi rebasa nuestra comprensión, es una fosa gigante, una grieta en el suelo que nos invita a imaginar hacia dónde conduce —dice George Kourounis, explorador— “parece que el volcán estuviera vivo emana gases tóxicos y los arroja y los retuerce como si fuera una criatura”.

Elizabeth Boquedano fue la arqueóloga que lo visitó y bajó hasta el cráter a través de las cavernas excavadas por la lava. “Cuando uno entra a las cavernas siente como si penetraras en la boca de la tierra”.

Recorrer los senderos del parque y adentrarse en las cuevas del volcán es parte del paquete turístico que se ofrece en el lugar.

Recorrer los senderos del parque y adentrarse
en las cuevas del volcán es parte del paquete
turístico que se ofrece en el lugar.
“Es una experiencia aterradora, no estamos muy lejos del cráter del volcán”, dice Boquedano mientras avanza en la oscuridad de la cueva y va emergiendo por los senderos que dejó el rastro de la lava, protegiéndose de los gases con una máscara. “En estos momentos nos encontramos justo sobre las llamas, sobre el fuego del cráter y es posible sentir las ondas. Estamos en el siglo XXI pero algunos aún lo llaman boca del infierno”.

Hace siglos los indígenas creían que era una entrada sagrada al mundo de los muertos y trataban de apaciguar a los dioses que lo habitaban con sacrificios humanos.

En el documental se narra la travesía de un fraile que decidió confirmar la versión de los nativos. El sacerdote descendió con una cruz y al llegar a la boca del cráter resultó aterrado con el hallazgo por la impresionante similitud con la apocalíptica descripción del mundo de los condenados.

La cruz, que aún se mantiene en la cima del cráter Santiago, fue una manera de reivindicar a la Iglesia en un terreno que consideraba amenazado por el reino de Satanás.

Una caverna oculta en Belice, un volcán en Islandia, pasadizos sumergidos bajo Grecia, una misteriosa basílica en Irlanda, un lago de fuego en África. Seis lugares remotos que para algunos presentan características místicas e históricas que podrían convertir en puntos claves del más allá.

El volcán Masaya fue el primero de la lista y cuya historia se encargó de despertar el interés de los espectadores para llegar hasta el final de la emisión. En una narración seductora se trasladó de un lugar a otro, de puerta en puerta visitando a través de la historia los diferentes infiernos que la mente y la religión han creado para el ser humano.

Pero el miedo no es el único sentimiento que ha rondado este lugar. Según Clemente Guido la ambición fue lo que motivó a los españoles para continuar expediciones por las laderas del volcán.

En el tiempo de la conquista se buscaban tesoros bajo cielo y tierra, por lo que al ver el encendido color de lava que se retorcía al fondo del cráter los extranjeros pensaron que se trataba de oro fundido.

Se creó incluso un sistema de poleas tiradas por indios para bajar un canasto con una persona que llegaría hasta el fondo y traería la prueba de que lo que había en el fondo era oro.

Al ver que nadie regresaba del interior del volcán, Fray Blass del Castillo fue quien bajó y no encontró más que brasa negra del magma del volcán. Incluso el Gobernador Rodrigo de Contreras prohibió bajar al cráter del volcán, hasta que él dispusiera lo contrario, porque el primero que lograra probar que era oro fundido, sería dueño de todo. Para Edgar Zúniga, catedrático, historiador y especialista en temas religiosos, la historia de este volcán es un resultado de la fusión de lo mítico, lo religioso y lo científico.

Tras subir 200 escalones, podrá llegar a la Cruz
de Bobadilla, símbolo emblemático del lugar que
guarda celosamente su historia demoníaca.
“En esa época la Iglesia se preocupaba mucho por indagar sobre los fenómenos para dar su versión o su explicación de lo que sucedía”, dice Zúniga.

“Si en la cultura indígena ya habían concepciones mitológicas sobre esa boca de fuego, fue fácil adaptar los conceptos católicos de la boca del infierno para crear una nueva versión e infundir miedo y obediencia a partir de eso. Son asuntos que no sólo involucran cuestiones de fe permanentes, sino que se ve influenciado en gran manera por creencias transitorias”.

La cruz de Bobadilla se mantiene en pie, de cara al cráter Santiago como uno de los vestigios de la historia de sacrificios, fantasías, codicia, castigos y religión que aún arden en el interior del volcán. Zúniga considera que el volcán Masaya y su origen geológico y mítico son una realidad muy llamativa y provechosa para el lugar, que deja a un lado anticuados conceptos y miedos, para mostrar su riqueza histórica, la cultura indígena y las maravillas de la naturaleza.















Fuente: La prensa.com, You Tube.

Posteado por Valterber el 23:38. Etiqueta . Puedes ver los comentarios via RSS RSS 2.0

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