Rusia estudiará la posibilidad de construir una estación espacial de energía solar
Noticias, Tecnología 14:27
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| Rusia estudiará la posibilidad de construir una estación espacial de energía solar que captaría la luz solar para suministrar energía necesaria en la Tierra. |
Esta
iniciativa fue promovida por el Instituto Científico de Construcción de
Maquinaria (TsNIIMASH) de la Agencia Espacial rusa Roskosmos.
La
idea no es nueva. El primer científico en tomar en serio la posiblidad
de captar energía solar en el espacio fue Peter Glaser, quien patentó el
concepto en 1968.
Se trata de un gran sistema de satélites receptores
de energía solar en una órbita geoestacionaria para la adquisición y
conversión de energía proveniente del Sol y su transmisión posterior a
grandes antenas receptoras situadas en la Tierra para satisfacer el
consumo energético.
Para transmitir la electricidad captada, se
transformaría la energía en radiación electromagnética con una longitud
de onda establecida para que no pueda ser absorbida por la atmósfera
terrestre. Los dos tipos de radiaciones considerados hasta ahora son las
microondas y el láser.
Los expertos de
TsNIIMASH proponen usar los láseres puesto que su uso permitiría reducir
decenas de veces la superficie ocupada por las antenas receptoras en la
Tierra. Aunque todavía no existe un láser de potencia necesaria, los
científicos rusos aseguran que lo podrían sustituir numerosos diodos
láser infrarrojos.
EEUU, Japón, Europa y China
también desarrollan proyectos de construcción de las plantas eléctricas
en el espacio para los años 2030-2040. Es lógico que Rusia se plantee
también este objetivo, asegura el académico ruso Alexándr Zhelesniakov:
—Nosotros
también tenemos que ocuparnos de estos temas. Si la energía proveniente
del espacio es barata, serán proyectos muy beneficiosos. No se trata de
competir con otros países. Hay que pensar en el futuro, es pura
economía. Si construimos nuevas centrales eléctricas en la Tierra ¿por
qué no hacerlo en el espacio si existe esta posibilidad?
El
periodista especializado en el sector espacial, Igo Lísov, califica la
idea de “bonita” pero demasiado cara y, por lo tanto, improcedente desde
el punto de vista económico:
—Hay que ser
realistas. Ningún país del mundo está llevando a cabo investigaciones
serias para transmitir la energía desde la órbita hasta la Tierra.
Los
proyectos existentes se basan en el mito de que las fuentes de energía
convencionales acabarán agotándose. Sin embargo, para este momento se
habrán desarrollado tecnologías para obtener energía de otras fuentes,
asegura el científico ruso Andréi Ionin:
—Los
mayores frenos al desarrollo de estos sistemas son el alto costo para
la puesta en órbita de los paneles y ciertos obstáculos técnicos. Ya no
hablo de problemas medioambientales que podrán surgir si, por ejemplo,
el rayo de láser desde la órbita se desvía de su trayectoria. ¿Qué
pasaría en la Tierra? Tampoco sabemos cómo influiría la transmisión de
la energía en la capa de ozono. Es posible que las consecuencias sean
tan negativas que no merece la pena. Antes de estudiar el proyecto de
TsNIIMASH habría que solicitar informes de los economistas y ecólogos.
Los
proyectos de este tipo tardarán todavía décadas en hacerse realidad.
Pero es necesario trabajar en su desarrollo, creen los expertos, ya que
las investigaciones podrán aportar nuevas ideas y soluciones para la
creación, por ejemplo, de láseres más potentes ó paneles fotovoltaicos
más eficientes.
Fuentes: La voz de Rusia
